El que se acerca a la Astrobiología desde cualquier otro
ámbito del conocimiento, suele quedar primero atrapado por el indudable encanto
de la propia palabra que acuñó para denominar esta nueva ciencia.
La Astrobiología vincula la emergencia y evolución de la
vida al desarrollo en el tiempo del universo. En este paradigma, la vida no
sería un fenómeno contingente, sino necesario.
La Astrobiología es intrínsecamente transdisciplinar; nos
muestra de manera patente que, más allá de la inevitable especialización, el
conocimiento es unitario.
Se habla de moléculas y estrellas; células y hábitats
extremos; evolución y exploración espacial. Y entre todo ello, sobrevolándolo,
las preguntas esenciales que los seres humanos no han dejado de hacerse desde
que necesitaron dar nombre a lo que les rodeaba, y lo llamaron ástron, bíos y
lógos.
